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ENFERMEDADES DE LA PIEL
CAPITULO 207
Tumores cutáneos benignos
Los tumores cutáneos, que son acumulaciones
anormales de diferentes tipos de células, pueden estar presentes
desde el nacimiento o bien desarrollarse con posterioridad. Cuando el
crecimiento es controlado y las células no se extienden a otras
partes del cuerpo, estas formaciones cutáneas (tumores) son no
cancerosas (benignas). Cuando el crecimiento es incontrolado y las células
invaden tejido normal y además se extienden (hacen metástasis)
hacia otras partes del cuerpo, los tumores son cancerosos (malignos).
Lunares
Los lunares (nevos) son pequeñas formaciones
cutáneas generalmente oscuras que se desarrollan a partir de
las células productoras de pigmento de la piel (melanocitos).
Los lunares tienen tamaños diversos, pueden
ser planos o abultados, lisos o rugosos (verrugosos) y en algunos de
ellos crece pelo. Si bien por lo general son de color pardo oscuro o
negro, los lunares pueden ser de color carne o amarillo-pardusco. Casi
todos los individuos presentan alrededor de 10 lunares, que en la mayoría
de los casos se forman durante la niñez o la adolescencia. Al
igual que todas las células, las pigmentadas responden a variaciones
de los valores hormonales y por ello los lunares pueden aparecer, agrandarse
u oscurecerse durante el embarazo.
Dependiendo de su aspecto y localización,
los lunares pueden ser considerados manchas o marcas de belleza. Los
lunares que resultan poco atractivos o están localizados en zonas
donde las prendas de vestir pueden irritarlos pueden ser extirpados
por el médico utilizando un bisturí y anestesia local.
Habitualmente, los lunares son inofensivos y no
tienen que ser extirpados. Sin embargo, algunos se asemejan mucho al
melanoma maligno, un cáncer de piel, y puede resultar difícil
diferenciar unos de otros. Además, a partir de lunares no cancerosos
puede formarse un melanoma maligno. De hecho, casi la mitad de los melanomas
malignos comienzan en los lunares, así que un lunar que tenga
aspecto sospechoso debería ser extirpado y examinado al microscopio.
Los cambios en un lunar como un agrandamiento (especialmente con un
borde irregular), oscurecimiento, inflamación, cambios de color
moteados, hemorragia, piel rota (úlcera), picor y presencia de
dolor son posibles indicadores de un melanoma maligno. Si el lunar resulta
ser canceroso, es posible que se necesite una segunda operación
para extirpar la piel que lo rodea.
Lunares atípicos
Los lunares atípicos (nevos displásicos)
son formaciones planas o abultadas de piel oscura mayores que los lunares
ordinarios (mayores de un centímetro de diámetro) y no
son necesariamente redondos. Su color varía desde el bronceado
hasta el pardo oscuro, frecuentemente sobre un fondo rosado.
Algunas personas tienen más de 100 lunares
atípicos que pueden continuar apareciendo incluso pasada la edad
madura. Los lunares atípicos pueden aparecer en cualquier parte
del cuerpo, a pesar de que son más frecuentes en las zonas cubiertas
como las nalgas, el pecho y el cuero cabelludo (una distribución
considerablemente diferente a la de los lunares ordinarios).
La tendencia a presentar lunares atípicos
es hereditaria, aunque pueden formarse en algunas personas sin historia
familiar al respecto. La persona que presenta lunares atípicos
y dos o más familiares cercanos que hayan tenido muchos lunares
atípicos y melanoma (síndrome del nevo displásico)
corre un gran riesgo de desarrollar melanoma maligno. No se sabe si
el riesgo de melanoma es mayor en personas que presentan lunares atípicos
pero que no tienen historia familiar de melanoma.
Quienes tienen lunares atípicos (particularmente
aquellos con historia familiar de melanoma) deben buscar cualquier cambio
que pueda indicar melanoma maligno. Todos los años deberían
someterse a un examen de piel realizado por su médico de cabecera
o dermatólogo. Los dermatólogos observan los lunares atípicos
para controlar los cambios sutiles, como un cambio de color o tamaño.
Para ayudar a controlar estos cambios, los dermatólogos utilizan
a menudo fotografías en color del cuerpo completo. Si se produjese
cualquiera de los cambios mencionados en un lunar atípico, éste
debería ser extirpado.
Algunos expertos creen que la radiación solar
acelera el desarrollo de los lunares atípicos, así como
sus cambios. Los pacientes con lunares atípicos deberían
evitar la exposición al sol. Cuando estén al sol, deberían
usar siempre un filtro solar con un factor de protección (FPS)
de al menos 15. Estos filtros solares pueden formar una especie de barrera
contra los rayos ultravioleta (UV) que producen cáncer.
Acrocordones
Los acrocordones son pequeños colgajos de
piel suaves, blandos y de color carne, o ligeramente oscuros, que aparecen
generalmente en el cuello, las axilas o las ingles.
Por lo general son inofensivos, pero pueden resultar
poco estéticos y además la ropa o la piel cercana puede
rozarlos e irritarlos. El médico puede extirpar fácilmente
un acrocordón congelándolo con nitrógeno líquido
o bien cortándolo con bisturí o tijeras.
Lipomas
Los lipomas son depósitos blandos de material
graso que crecen bajo la piel, formando bultos redondeados u ovales.
Algunas personas desarrollan sólo un lipoma,
mientras otras tienen muchos. Los lipomas son más frecuentes
en las mujeres que en los varones y a pesar de que pueden aparecer en
cualquier parte del cuerpo, son particularmente frecuentes en los antebrazos,
el tronco y la parte posterior del cuello. Los lipomas rara vez causan
problemas, aunque en ocasiones pueden ser dolorosos.
Por lo general, el médico puede reconocer
fácilmente los lipomas y no se necesita realizar pruebas para
diagnosticarlos. Estas formaciones no son cánceres y en muy raras
ocasiones se vuelven cancerosas. Si un lipoma comienza a experimentar
cambios, el médico puede realizar una biopsia (tomar una muestra
y examinarla al microscopio). Por lo general no se necesita tratamiento,
pero los lipomas molestos pueden ser extirpados mediante cirugía
o liposucción.
Angiomas
Los angiomas son acumulaciones de vasos sanguíneos
o linfáticos anormalmente densos que, por lo general, se localizan
en la piel y por debajo de ella y producen una coloración roja
o púrpura.
Los angiomas suelen aparecer en el momento de nacer
o poco después y se los suele llamar marcas de nacimiento. También
reciben esa denominación otros tipos de formaciones presentes
en el nacimiento. Alrededor de un tercio de los recién nacidos
presenta angiomas, cuyo aspecto varía de una persona a otra y
generalmente causan sólo problemas estéticos. Muchos desaparecen
por sí solos. Ejemplos de angiomas son las manchas de vino de
oporto, los angiomas fresa, los hemangiomas cavernosos, las arañas
vasculares y los linfangiomas.
Manchas de vino de Oporto
Las manchas de vino de Oporto (nevi flammeusi) son
manchas planas de color rosado, rojo o violáceo presentes en
el momento de nacer.
Las manchas de vino de Oporto suelen ser permanentes,
aunque las pequeñas manchas localizadas en la cara pueden desaparecer
al cabo de pocos meses. Estas manchas son físicamente inofensivas,
pero pueden ser psicológicamente devastadoras. Ocasionalmente,
pueden aparecer junto a otros síntomas en el síndrome
de Sturge-Weber, un infrecuente cuadro congénito que produce
retraso mental. Las manchas de vino de Oporto pequeñas pueden
ser camufladas con una crema cosmética. Si la mancha es molesta,
puede eliminarse con láser.
Hemangiomas capilares
Los hemangiomas capilares son zonas abultadas de
color rojo brillante cuyo diámetro oscila entre 1 y 10 cm.
Estas lesiones suelen aparecer poco después
del nacimiento y tienden a crecer lentamente durante los primeros meses
de vida. Más de las tres cuartas partes de ellas desaparecen
por completo a la edad de 7 años, pero algunas dejan un área
arrugada y de color pardusco. Los hemangiomas capilares no suelen necesitar
tratamiento, excepto cuando aparecen cerca de los ojos o de otros órganos
vitales, donde pueden interferir en las funciones del órgano.
La prednisona, un corticosteroide, puede tomarse por vía oral
para reducir las marcas; es más eficaz si se toma en cuanto las
marcas comienzan a aumentar de tamaño. Los hemangiomas capilares
raras veces son extirpados quirúrgicamente porque puede dejar
una gran cicatriz.
Hemangiomas cavernosos
Los hemangiomas cavernosos son zonas abultadas rojas
o violáceas formadas por vasos sanguíneos anormales y
agrandados presentes en el momento del nacimiento
Los hemangiomas cavernosos a veces se vuelven dolorosos
y hemorrágicos, después de lo cual pueden desaparecer
parcialmente. Rara vez desaparecen por completo sin tratamiento. En
los niños, la prednisona oral puede eliminar los hemangiomas
cavernosos. Los hemangiomas cavernosos pequeños a veces pueden
extirparse mediante electrocoagulación, un procedimiento en el
que se administra un anestésico local y luego se utiliza una
sonda eléctrica caliente para destruir el tejido anormal. Algunas
veces es necesario recurrir a la extirpación quirúrgica,
especialmente cuando el mayor flujo sanguíneo del hemangioma
cavernoso produce el agrandamiento de un brazo o de una pierna.
Arañas vasculares
Las arañas vasculares son áreas de
color rojo brillante que por lo general presentan una mancha central
entre rojiza y violácea con delgadas proyecciones que se asemejan
a patas de araña.
Al presionar sobre el punto central (el vaso sanguíneo
que es el suministro de sangre en un angioma en araña) el color
puede palidecer temporalmente. Las arañas vasculares a menudo
se forman en pequeño número. Los pacientes con cirrosis
hepática suelen tener muchos angiomas de este tipo, al igual
que muchas mujeres embarazadas o que toman anticonceptivos orales. Las
arañas vasculares no suelen presentar síntomas en ninguno
de estos estados; las marcas desaparecen sin tratamiento de 6 a 9 meses
después del parto o después de suspender los anticonceptivos
orales. Si se desea realizar un tratamiento por motivos estéticos,
el vaso sanguíneo central puede ser destruido mediante electrocoagulación
(terapia que usa anestesia local y una sonda eléctrica que coagula
por calor).
Linfangiomas
Los linfangiomas son bultos que aparecen en la piel
causados por una acumulación de vasos linfáticos dilatados,
unos conductos que transportan la linfa (un líquido claro emparentado
con la sangre) en todo el cuerpo.
Habitualmente, los linfangiomas son de color amarillo
oscuro, aunque algunos son rojizos. Cuando se lesionan o se realiza
una punción, fluye un líquido incoloro. A pesar de que
no siempre necesitan tratamiento, los linfangiomas pueden ser extirpados
quirúrgicamente. Sin embargo, estas intervenciones quirúrgicas
requieren la extirpación de gran cantidad de tejido dérmico
y subcutáneo porque los linfangiomas crecen profundamente debajo
de la superficie de la piel.
Granulomas piógenos
Los granulomas piógenos son zonas ligeramente
abultadas de color escarlata, pardo o azul negruzco causadas por un
crecimiento desmesurado de capilares (los vasos sanguíneos más
pequeños) y la inflamación del tejido circundante.
La lesión se desarrolla rápidamente,
a menudo tras una herida en la piel. Los granulomas piógenos
pueden sangrar fácilmente porque la piel que los cubre suele
ser delgada. Por razones desconocidas, durante el embarazo los granulomas
piógenos pueden volverse grandes, apareciendo incluso en las
encías (tumores del embarazo). Los granulomas piógenos
a veces desaparecen por sí solos, pero si persisten, el médico
puede realizar una biopsia (extirpar una muestra y examinarla al microscopio)
para tener la certeza de que no se trata de un melanoma u otro cáncer.
Si es necesario, los granulomas piógenos pueden ser extirpados
quirúrgicamente o mediante electrocoagulación (terapia
que utiliza anestesia local y una sonda eléctrica que coagula
por calor), pero pueden reaparecer tras el tratamiento.
Queratosis seborreicas
Las queratosis seborreicas (a veces llamadas verrugas
seborreicas) son formaciones de color carne, pardas o negras, que pueden
aparecer en cualquier parte de la piel.
Por lo general, estas queratosis aparecen en el
tronco y las sienes; en personas de etnia negra, especialmente en las
mujeres, suelen aparecer en la cara. Son más frecuentes en personas
de edad madura y de edad avanzada; su causa es desconocida.
Las queratosis seborreicas son de tamaño
variable y crecen muy lentamente. Pueden ser redondas u ovaladas, parece
que estén adheridas a la piel y a menudo presentan una superficie
cérea o descamativa. Estas lesiones no son cancerosas ni siquiera
con el paso de los años. No requieren tratamiento a menos que
las queratosis se irriten, se hagan pruriginosas o constituyan un problema
estético. Pueden ser extirpadas congelándolas con nitrógeno
líquido o cortándolas con un bisturí mientras la
zona está anestesiada; ninguno de los dos procedimientos deja
cicatriz o en todo caso una muy leve.
Dermatofibromas
Los dermatofibromas son bultos pequeños (nódulos)
de color rojo a pardo que derivan de una acumulación de fibroblastos,
unas células localizadas en el tejido blando que está
por debajo de la piel.
La causa de los dermatofibromas es desconocida.
Son frecuentes y a menudo se presentan como bultos duros y solitarios
que suelen localizarse en las piernas; algunas personas desarrollan
muchos dermatofibromas. Pueden causar picor. Por lo general, los dermatofibromas
no reciben tratamiento a no ser que se vuelvan molestos o aumenten de
tamaño. Pueden ser extirpados quirúrgicamente con anestesia
local.
Queratoacantomas
Los queratoacantomas son formaciones redondas, duras,
a menudo de color carne, que presentan un cráter central característico
que contiene un material pastoso.
Frecuentemente, los queratoacantomas aparecen en
la cara, antebrazo y dorso de la mano, creciendo rápidamente.
En 1 o 2 meses, pueden crecer hasta sobrepasar los 5 centímetros
de ancho. Al cabo de pocos meses suelen comenzar a desaparecer, pero
pueden dejar cicatrices.
Los queratoacantomas no son cancerosos, pero pueden
parecerse mucho al carcinoma de células escamosas, un tipo de
cáncer cutáneo; en consecuencia, los médicos suelen
realizar una biopsia (extracción de una muestra y sucesivo examen
al microscopio). Los queratoacantomas pueden ser tratados quirúrgicamente
o mediante inyecciones de corticosteroides o fluorouracilo; ambas técnicas
eliminan los queratoacantomas y por lo general dejan menos cicatrices
permitiéndoles su involución espontánea.
Queloides
Los queloides son formaciones proliferativas de
tejido fibroso, lisas, brillantes, ligeramente rosadas y con forma de
cúpula, que aparecen en una zona de herida o sobre las cicatrices
quirúrgicas.
Estas lesiones también pueden formarse como
consecuencia de una acné grave. Algunas veces se forman sin que
exista una herida. Son mucho más frecuentes en personas de etnia
negra.
Los queloides responden irregularmente a la terapia,
pero si se aplican inyecciones de fármacos corticosteroides todos
los meses es posible que se aplanen un poco. El médico puede
intentar la extirpación quirúrgica o con láser
seguida de inyecciones de corticosteroides, pero raramente se obtiene
un resultado ideal.
Algunos médicos han aplicado compresas de
silicona sobre los queloides logrando aplanarlos considerablemente.