SECCION 9 >
TRASTORNOS GASTROINTESTINALES
CAPITULO 111
Enfermedad diverticular
Un divertículo es una protuberancia,
con forma de saco, de cualquier porción del tracto gastrointestinal.
El sitio más común para la formación de los divertículos
es, con mucho, el intestino grueso. La presencia de divertículos
se llama diverticulosis, trastorno que tiende a desarrollarse a partir
de la mediana edad. Si se inflaman los divertículos, el cuadro
se conoce como diverticulitis.
| Divertículos en
el intestino grueso |
 |
Diverticulosis
La diverticulosis es la presencia de divertículos,
generalmente en el intestino grueso.
Los divertículos pueden aparecer en cualquier
lugar del intestino grueso, pero son más frecuentes en el colon,
la última parte del intestino grueso antes del recto. El divertículo
forma una protuberancia en un punto débil, que generalmente corresponde
al lugar donde una arteria penetra en la capa muscular. Se cree que
los espasmos incrementan la presión en el intestino grueso, creando
por lo tanto más divertículos y agrandando los ya existentes.
El diámetro de los divertículos varía
desde 0,2 hasta más de 2,50 centímetros. Son poco frecuentes
antes de los 40 años, pero en cambio son habituales a partir
de esa edad. Teóricamente, toda persona a los 90 años
tiene muchos divertículos.
Los divertículos gigantes son raros; su diámetro
oscila de los 2,5 a los 15 centímetros. Una persona puede tener
un solo divertículo gigante.
Síntomas
La mayoría de las personas con divertículos
no parece presentar síntomas. Sin embargo, algunos expertos creen
que cuando estos individuos presentan cólicos abdominales de
causa inexplicada, diarrea y otros trastornos del tránsito intestinal,
el origen es diverticular. La lesión de un divertículo
puede producir hemorragia, a veces intensa, en el intestino, con salida
por el recto. Tales hemorragias pueden producirse cuando las heces se
estancan en el divertículo y lesionan un vaso sanguíneo
(generalmente la arteria principal del divertículo). La hemorragia
es más frecuente cuando los divertículos se encuentran
en el colon ascendente que en el colon descendente. La colonoscopia
(examen del intestino grueso con un tubo flexible de visualización)
puede identificar el origen de la hemorragia.
Los divertículos por sí mismos no
son peligrosos. Las heces atrapadas en ellos, sin embargo, pueden causar
no sólo una hemorragia sino también inflamación
e infección, resultando en una diverticulitis.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento se basa en reducir los
espasmos intestinales. El consumo de una dieta rica en fibra (vegetales,
frutas y cereales) es la mejor solución para reducirlos. Si ésta
no es eficaz por sí sola, puede suplementarse con salvado o puede
tomarse un agente formador de volumen, como 3,5 gramos de psilio en
250 mililitros de agua una o dos veces al día. También
puede ser de ayuda la metilcelulosa. Deben evitarse las dietas bajas
en fibras porque se necesita mayor presión para hacer avanzar
el contenido intestinal resultante.
La diverticulosis no requiere intervención
quirúrgica. Sin embargo, los divertículos gigantes sí,
porque son más propensos a infectarse y perforarse.
Diverticulitis
La diverticulitis es la inflamación o la
infección de uno o más divertículos.
La diverticulitis es menos frecuente en personas
menores de 40 años que en las que tienen más de 40. Sin
embargo, puede ser grave en personas de cualquier edad. Los varones
por debajo de los 50 años con una diverticulitis necesitan ser
operados con una frecuencia tres veces mayor que las mujeres. Cuando
la edad supera los 70 años, entonces son las mujeres quienes
requieren cirugía tres veces más que los hombres.
Síntomas
y diagnóstico
Típicamente, los síntomas iniciales
son dolor abdominal espontáneo, dolor a la palpación (generalmente
en la parte baja izquierda del abdomen) y fiebre.
Si el médico sabe que se trata de un paciente
con divertículos, el diagnóstico de diverticulitis puede
basarse casi por completo en los síntomas. Las radiografías
con una enema de bario para confirmar el diagnóstico o para estudiar
el problema, pueden lesionar o perforar un intestino inflamado, por
lo que estas pruebas habitualmente se posponen unas semanas.
La apendicitis y el cáncer de colon o de
ovario a menudo se confunden con una diverticulitis. Se puede necesitar
una tomografía computadorizada (TC) o una ecografía para
asegurarse de que el problema no es causado por una apendicitis o un
absceso. Para descartar el cáncer, el médico puede utilizar
la colonoscopia, especialmente si existe hemorragia. A veces se precisa
efectuar una intervención quirúrgica exploratoria con
el fin de confirmar el diagnóstico.
Complicaciones
La inflamación de los divertículos
puede conducir a la formación de trayectos anormales (fístulas)
entre el intestino grueso y otros órganos. En general, las fístulas
se forman entre el colon sigmoide y la vejiga. Son más frecuentes
en los hombres que en las mujeres, pero la histerectomía (extirpación
quirúrgica del útero) incrementa el riesgo en la mujer.
Con este tipo de fístula, el contenido intestinal, incluyendo
las bacterias habituales, penetra en la vejiga y ocasiona infecciones
de las vías urinarias. Se pueden desarrollar otras fístulas
entre el intestino grueso y otros órganos, como el intestino
delgado, el útero, la vagina, la pared abdominal o incluso el
muslo, o el pecho.
Otras posibles complicaciones de la diverticulitis
son la inflamación de las estructuras vecinas, la extensión
de la inflamación a la pared intestinal, la rotura del divertículo
(perforación), la hemorragia y la obstrucción intestinal.
Tratamiento
La diverticulitis leve puede ser tratada con reposo
en el domicilio, dieta líquida y antibióticos orales.
Los síntomas generalmente desaparecen con rapidez. Al cabo de
pocos días, se inicia una dieta blanda y baja en fibras y la
toma diaria de una preparación a base de semillas de psilio.
Después de un mes, se puede reanudar una dieta con alto contenido
en fibra.
Las personas con síntomas más graves
(como el dolor abdominal localizado, fiebre y otras evidencias de infección
importante o de complicaciones) generalmente son ingresadas en un hospital.
Se les administran líquidos intravenosos y antibióticos,
deben permanecer en cama y no tomar nada por vía oral hasta la
desaparición de los síntomas.
Fístula: una conexión
anormal
La mayoría de las fístulas
se forman entre el colon sigmoide y la vejiga urinaria, como
se muestra en la figura.
|
 |
Si el estado no mejora, el paciente puede requerir
cirugía, especialmente si aumentan el dolor (espontáneo
o a la palpación) y la fiebre. Sólo alrededor del 20 por
ciento de los que padecen diverticulitis son tratados quirúrgicamente
al no mejorar el cuadro; de éstos, cerca del 70 por ciento tiene
dolor e inflamación, y el resto presenta hemorragias, fístulas
u obstrucción. A veces, a pesar de que no exista evidencia de
inflamación, infección o complicaciones, puede también
recomendarse la cirugía porque el riesgo de desarrollar un problema
que la vaya a requerir es alto y dado que es más sencilla y segura
una intervención realizada antes de que aparezca el problema.
La cirugía de urgencia es necesaria en pacientes
hospitalizados por perforación intestinal y peritonitis. El cirujano
generalmente extirpa el segmento perforado y crea una abertura entre
el intestino grueso y la superficie cutánea (colostomía).
Los extremos libres del intestino son unidos en una operación
posterior, durante la cual, además, se cierra la colostomía.
Cuando se presenta una hemorragia masiva, se puede
identificar el origen inyectando una sustancia de contraste en las arterias
que irrigan el intestino grueso, al tiempo que se realizan radiografías
(procedimiento conocido como angiografía). La inyección
de vasopresina (un fármaco que contrae las arterias) puede controlar
la hemorragia, pero puede resultar peligrosa, especialmente en las personas
mayores. En algunos casos, la hemorragia vuelve a aparecer a los pocos
días, requiriendo entonces un tratamiento quirúrgico.
La extirpación del sector intestinal afectado es posible sólo
si se conoce el origen de la hemorragia. En caso contrario, se extirpa
una gran parte del intestino (colectomía subtotal). Si la hemorragia
se detiene (o disminuye de modo significativo) sin tratamiento, la mejor
forma de determinar su causa es mediante una colonoscopia.
El tratamiento de una fístula requiere
la extirpación quirúrgica del área del colon donde
la misma comienza y la anastomosis (conexión) de los extremos
del intestino seccionado.