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ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES
CAPITULO 17
Insuficiencia cardíaca
La insuficiencia cardíaca (insuficiencia
cardíaca congestiva) es una enfermedad grave en la que la cantidad
de sangre que bombea el corazón cada minuto (gasto cardíaco)
es insuficiente para satisfacer las necesidades de oxígeno y
de nutrientes del organismo.
El término insuficiencia cardíaca
no significa que el corazón se haya detenido, como piensan algunas
personas, sino que en realidad se refiere a la reducción de la
capacidad del corazón para mantener un rendimiento eficaz. La
insuficiencia cardíaca tiene muchas causas, entre las cuales
hay un cierto número de enfermedades; es mucho más frecuente
en las personas mayores, ya que tienen una mayor probabilidad de contraer
las enfermedades que la causan. A pesar de que es un proceso que va
empeorando lentamente con el paso del tiempo, las personas que sufren
este trastorno pueden vivir muchos años. Sin embargo, el 70 por
ciento de los pacientes con esta afección muere antes de transcurridos
10 años a partir del diagnóstico.
Causas
Cualquier enfermedad que afecte al corazón
e interfiera la circulación puede producir insuficiencia cardíaca.
Ciertas enfermedades pueden actuar selectivamente afectando al músculo
cardíaco, deteriorando su capacidad de contracción y de
bombeo. La más frecuente de ellas es la enfermedad de las arterias
coronarias, que limita el flujo sanguíneo al músculo cardíaco
y que puede ser causa de infarto. La miocarditis (una infección
del músculo cardíaco causada por bacterias, virus u otros
microorganismos) también causa lesiones graves al músculo
cardíaco, así como la diabetes, el hipertiroidismo o la
obesidad extrema. Una enfermedad de una válvula cardíaca
puede obstruir el flujo de sangre entre las cavidades del corazón
o entre el corazón y las arterias principales. Por otra parte,
una válvula que no cierre bien y deje escapar sangre, puede provocar
un reflujo de la misma. Estas situaciones producen la sobrecarga del
músculo cardíaco y, en consecuencia, debilitan la fuerza
de las contracciones cardíacas. Otras enfermedades afectan principalmente
al sistema de conducción eléctrica del corazón
y provocan frecuencias cardíacas lentas, rápidas o irregulares,
que impiden un bombeo adecuado de la sangre.
Si el corazón se ve sometido a un gran esfuerzo
durante meses o años, se agranda, tal y como sucede con los bíceps
tras varios meses de ejercicio. En principio, este aumento de tamaño
se acompaña de unas contracciones más fuertes, pero finalmente
un corazón agrandado puede disminuir su capacidad de bombeo y
provocar insuficiencia cardíaca. Así mismo, la presión
arterial elevada (hipertensión) puede hacer que el corazón
deba trabajar más fuerte. Ello también sucede cuando debe
luchar para expulsar la sangre a través de un orificio más
estrecho, por lo general una válvula aórtica estrecha.
La situación que resulta es similar a la carga extra que soporta
una bomba de agua, cuando es forzada a empujar el agua a través
de tuberías estrechas.
En algunas personas se endurece el pericardio (la
delgada envoltura transparente del corazón). Ello impide que
el corazón pueda dilatarse por completo entre latido y latido,
por lo que el llenado de sangre es insuficiente. Aunque con una frecuencia
mucho menor, también puede suceder que determinadas enfermedades
que afectan a otras partes del organismo aumenten exageradamente la
demanda de oxígeno y nutrientes por parte del organismo, de modo
que el corazón, aunque sea normal, sea incapaz de cumplir esta
demanda superior. El resultado es la aparición de insuficiencia
cardíaca.
Las causas de la insuficiencia cardíaca varían
en las distintas regiones del mundo, debido a las diferentes enfermedades
que se desarrollan en cada país. Por ejemplo, en los países
tropicales hay ciertos parásitos que pueden alojarse en el músculo
cardíaco; este hecho causa insuficiencia cardíaca a unas
edades mucho más jóvenes que en los países desarrollados.
Mecanismos de compensación
El organismo posee un cierto número
de mecanismos de respuesta para compensar la insuficiencia cardíaca.
El mecanismo de respuesta de emergencia inicial (en minutos u horas)
es el "estado excitatorio previo a la acción" causado
por la liberación de adrenalina y noradrenalina desde las glándulas
suprarrenales a la circulación sanguínea; la noradrenalina
es también liberada por los nervios. La adrenalina y la noradrenalina
son las defensas principales contra cualquier estrés repentino.
En la insuficiencia cardíaca compensada, hacen que el corazón
trabaje con más fuerza, ayudándolo a incrementar su volumen
minuto y a compensar, en cierto modo, el problema de bombeo. El volumen
minuto puede volver al nivel normal, aunque, por lo general, a expensas
de un aumento de la frecuencia cardíaca y de un latido cardíaco
más enérgico.
Estas respuestas son beneficiosas para un paciente
sin ninguna enfermedad del corazón que tiene necesidad de incrementar
a corto plazo la función cardíaca. Pero en el caso de
una persona con insuficiencia cardíaca crónica, estas
respuestas producen una demanda constante en un sistema cardiovascular
que ya está gravemente lesionado. A largo plazo, estas demandas
crecientes deterioran el funcionamiento cardíaco.
Otro mecanismo correctivo adicional consiste en
la retención de sal (sodio) por los riñones y, en consecuencia,
simultáneamente también se retiene agua para mantener
constante la concentración de sodio en la sangre. Esta cantidad
adicional de agua aumenta el volumen de sangre en la circulación
y, en principio, mejora el rendimiento cardíaco. Una de las principales
consecuencias de la retención de líquidos es que el mayor
volumen de sangre produce un estiramiento del músculo cardíaco.
Este músculo sometido a más tensión se contrae
más enérgicamente, tanto como lo hacen los músculos
de un atleta antes del ejercicio. Éste es uno de los principales
mecanismos de que dispone el corazón para aumentar su función
en la insuficiencia cardíaca.
Sin embargo, a medida que ésta se agrava,
el exceso de líquido se escapa de la circulación y se
acumula en varios puntos del cuerpo, causando hinchazón (edema).
El lugar de acumulación depende del exceso de líquido
y del efecto de la gravedad.
En bipedestación, el líquido se acumula
en las piernas y en los pies. Si la persona está acostada, se
acumula en la espalda o en el abdomen. Es habitual que la retención
de sodio y agua produzca un aumento de peso.
El otro mecanismo principal de compensación
es el aumento de grosor del músculo cardíaco (hipertrofia).
El músculo cardíaco así agrandado puede contraerse
con una fuerza mayor, pero finalmente funciona mal y se agrava la insuficiencia
cardíaca.
Síntomas
Edema maleolar
La presión con el dedo deja una señal
en forma de fóvea.
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Las personas con una insuficiencia cardíaca
descompensada se sienten cansadas y débiles cuando llevan a cabo
alguna actividad física, porque los músculos no reciben
un volumen adecuado de sangre. Por otro lado, la hinchazón
también puede causar muchos síntomas.
Además de la influencia de la gravedad, la ubicación y los
efectos de la hinchazón dependen también del lado del corazón
que resulte más afectado.
A pesar de que una enfermedad de un solo lado del corazón cause
siempre una insuficiencia cardíaca de ambos lados, a menudo predominan
los síntomas de uno u otro lado.
La insuficiencia cardíaca derecha tiende a producir un estancamiento
de la sangre que se dirige hacia el lado derecho del corazón.
Esto produce hinchazón en los pies, los tobillos, las piernas,
el hígado y el abdomen. En cambio, la insuficiencia del lado
izquierdo provoca la acumulación de líquido en los pulmones
(edema pulmonar), lo que causa ahogo intenso. Al principio, éste
se produce durante un esfuerzo físico, pero a medida que la enfermedad
progresa, también aparece incluso en reposo. En ocasiones, el
ahogo es nocturno, ya que el hecho de estar acostado favorece el desplazamiento
del líquido hacia el interior de los pulmones.
La persona se despierta a menudo, luchando por respirar o con sibilancias.
El hecho de sentarse hace que el líquido salga de los pulmones
y se facilite así la respiración. Las personas con insuficiencia
cardíaca a veces tienen que dormir sentadas para evitar este
efecto. Una grave acumulación de líquidos (edema pulmonar
agudo) constituye una situación urgente que puede ser mortal.
Diagnóstico
Por lo general, suelen ser suficientes los
síntomas para establecer el diagnóstico de insuficiencia
cardíaca. Los siguientes hallazgos confirman el diagnóstico
inicial: un pulso débil y a menudo rápido, una presión
arterial baja, ciertas anomalías en los ruidos cardíacos,
un aumento del tamaño del corazón, venas del cuello hinchadas,
líquido en los pulmones, un hígado agrandado, un rápido
aumento de peso e hinchazón en el abdomen o en las piernas.
Una radiografía de tórax puede mostrar
el agrandamiento del corazón y la acumulación de líquido
en los pulmones.
A menudo el funcionamiento del corazón se
valora con exámenes adicionales, como un ecocardiograma, que
utiliza ultrasonidos para proporcionar una imagen del corazón,
y un electrocardiograma, que examina su actividad eléctrica.
Se pueden llevar a cabo otras pruebas para determinar la causa subyacente
de la insuficiencia cardíaca.
Tratamiento
No existe un tratamiento curativo en la mayoría
de los casos, pero se puede facilitar la actividad física, mejorar
la calidad de la vida y prolongar la supervivencia. El tratamiento se
aborda desde tres ángulos: el tratamiento de la causa subyacente,
la eliminación de los factores que contribuyen a agravar la insuficiencia
cardíaca y el propio tratamiento de ésta.
Tratamiento de la causa subyacente
Mediante una intervención quirúrgica
se puede corregir una válvula cardíaca estrecha o con
insuficiencia, una comunicación anómala entre las cavidades
cardíacas o una obstrucción de las arterias coronarias,
todo lo cual puede conducir al desarrollo se una insuficiencia cardíaca.
A veces puede eliminarse la causa por completo sin necesidad de acudir
a la cirugía. Por ejemplo, la administración de antibióticos
puede curar una infección. Los fármacos, la cirugía
o la radioterapia son eficaces para tratar el hipertiroidismo. De modo
similar, los fármacos reducen y controlan la hipertensión
arterial.
Eliminación de los factores contribuyentes
Los factores que agravan la insuficiencia
cardíaca son el hábito de fumar y de comer con demasiada
sal, el sobrepeso y el consumo de alcohol, así como también
las temperaturas ambientales extremas. Se recomienda un programa para
ayudar a dejar de fumar, realizar cambios apropiados en la dieta, interrumpir
el consumo de alcohol o realizar ejercicios moderados y en forma regular
para mejorar el estado físico. En caso de insuficiencia cardíaca
más grave, el reposo durante algunos días constituye una
parte importante del tratamiento.
El exceso de sal en la dieta (sodio) puede causar
una retención de líquidos que haga ineficaz el tratamiento
médico. La cantidad de sodio en el organismo disminuye si se
limita la sal en la mesa, en la cocción de los alimentos y el
consumo de alimentos salados. Las personas con problemas graves de insuficiencia
cardíaca pueden conocer el contenido de sal de los alimentos
envasados leyendo atentamente las etiquetas.
Un modo simple y seguro para saber si se retienen
líquidos es controlar el peso a diario. Las fluctuaciones de
más de un kilogramo al día se deben casi con total seguridad
a la retención de líquidos. Un aumento de peso consistente
y rápido (1 kg al día) es una señal de que la insuficiencia
cardíaca se está agravando. Por ello, los pacientes con
insuficiencia cardíaca deben controlar su peso minuciosamente
cada día, fundamentalmente al levantarse por la mañana,
después de orinar y antes de tomar el desayuno. Las variaciones
son más fáciles de observar cuando se usa siempre la misma
báscula y ropa similar y se apunta el peso diariamente en una
libreta.
Tratamiento
de la insuficiencia cardíaca
El mejor tratamiento de la insuficiencia cardíaca
es la prevención o el control de la causa subyacente. Pero, aun
cuando ello no sea posible, los adelantos constantes en el tratamiento
mejoran la calidad de vida y la prolongan.
Insuficiencia cardíaca crónica: cuando
la sola restricción de la sal no reduce la retención de
líquidos, se administran fármacos diuréticos para
aumentar la producción de orina y extraer el sodio y el agua
del organismo a través de los riñones.
La reducción de líquidos reduce el
volumen de sangre que llega al corazón y, en consecuencia, disminuye
el esfuerzo que éste debe realizar. Habitualmente, los diuréticos
se ingieren por vía oral cuando se trata de un tratamiento a
largo plazo, pero en caso de urgencia son muy eficaces por vía
intravenosa. Dado que algunos diuréticos causan una pérdida
indeseable de potasio, también puede administrarse un suplemento
de potasio o un diurético que no elimine potasio.
La digoxina aumenta la potencia de cada latido cardíaco
y reduce la frecuencia cardíaca cuando ésta es demasiado
rápida. Las irregularidades del ritmo del corazón (arritmias),
en las que los latidos son demasiado rápidos, demasiado lentos
o irregulares, se tratan con fármacos o con un marcapasos artificial.
Por otro lado, es frecuente la administración de fármacos
vasodilatadores que dilatan los vasos sanguíneos, ya sean las
arterias, las venas o ambas a la vez. Los vasodilatadores arteriales
dilatan las arterias y reducen la presión arterial, lo que a
su vez reduce el trabajo del corazón. Los venodilatadores dilatan
las venas y proporcionan más espacio para la sangre que se ha
acumulado y es incapaz de entrar en el lado derecho del corazón.
Este espacio accesorio alivia la congestión y disminuye la carga
sobre el corazón. Los vasodilatadores más utilizados son
los inhibidores de la ECA (enzima conversora de la angiotensina). Estos
fármacos no solamente mejoran los síntomas, sino que también
prolongan la vida. Los ECA dilatan tanto las arterias como las venas,
mientras que muchos de los fármacos más antiguos dilatan
unas u otras en diferente grado. Por ejemplo, la nitroglicerina dilata
las venas, mientras que la hidralazina dilata las arterias.
Las cavidades cardíacas dilatadas y con una
escasa contracción pueden favorecer la formación de coágulos
sanguíneos en su interior. El mayor peligro radica en el desprendimiento
de estos coágulos que, al pasar a la circulación, pueden
causar lesiones graves en otros órganos vitales, como el cerebro
y producir un ictus.
Los fármacos anticoagulantes son importantes
porque previenen la formación de coágulos en las cavidades
cardíacas.
Se está investigando un cierto número
de nuevos fármacos. Al igual que los inhibidores de la ECA, la
milrinona y la amrinona dilatan tanto las arterias como las venas; así
mismo, al igual que la digoxina, también aumentan la fuerza contráctil
del corazón. Estos nuevos fármacos sólo se utilizan
durante breves períodos en pacientes que son estrechamente controlados
en el hospital, dado que pueden causar peligrosas irregularidades del
ritmo cardíaco.
El trasplante de corazón está indicado
en algunos casos de insuficiencia cardíaca grave que no responden
suficientemente al tratamiento farmacológico. Los corazones mecánicos
temporales, parciales o completos están aún en fase experimental
y se está trabajando intensamente en los problemas de eficacia,
infecciones y coágulos sanguíneos.
La miocardioplastia es una operación experimental
en la que se extrae un músculo largo de la espalda que se envuelve
alrededor del corazón y que se estimula por un marcapasos artificial
para provocar contracciones rítmicas. Se trata de la más
reciente operación experimental y se revela prometedora en pacientes
muy concretos que padecen de insuficiencia cardíaca grave (es
decir, el músculo cardíaco, muy debilitado, ha dejado
de funcionar como tal).
Insuficiencia cardíaca aguda: cuando se produce
una acumulación repentina de líquido en los pulmones (edema
agudo de pulmón), la respiración es muy dificultosa, por
lo que se suministran altas concentraciones de oxígeno mediante
una máscara.
La administración de diuréticos intravenosos
y de fármacos como la digoxina pueden producir una mejora rápida
y espectacular.
La nitroglicerina por vía intravenosa o colocada
debajo de la lengua (sublingual) dilata las venas y, en consecuencia,
reduce el volumen de sangre que atraviesa los pulmones. Cuando estas
medidas no surten efecto, se inserta un tubo en la vías respiratorias
de modo que la respiración pueda ser ayudada con un ventilador
mecánico. En raras situaciones, se aplican torniquetes a tres
de los cuatro miembros para aprisionar temporalmente la sangre en ellos
y reducir el volumen de sangre que vuelve al corazón; estos torniquetes
deben ser intercambiados entre los miembros cada 10 a 20 minutos, para
evitar lesiones en las extremidades.
La administración de morfina alivia
la ansiedad que generalmente acompaña el edema pulmonar agudo,
ya que disminuye la velocidad de la respiración, reduce la frecuencia
cardíaca y por lo tanto disminuye la sobrecarga del corazón.
Los fármacos similares a la adrenalina y a la noradrenalina (como
la dopamina y la dobutamina) se usan para estimular las contracciones
cardíacas en pacientes que están hospitalizados y que
necesitan una rápida mejoría. Sin embargo, si la estimulación
por parte del sistema interno de emergencia del propio organismo es
demasiado grande, a veces se utilizan fármacos que tienen la
acción opuesta (betabloqueadores).